9 de septiembre: el 9 del 9 del 9.
Placebo
En nueva York
entre rascacielos
de trajes negros
repletos de decisiones
que gobiernan el mundo
con la ayuda
de ordenadores
capaces de contar
los pelos de una cabeza
en un parpadeo,
en las calles asfaltadas
de dinero
y puestos ambulantes
de perritos calientes
con chucrut y
mostaza de dólares
donde circulan
limusinas blancas
y magnates negros,
el peatón
no sé si león o gacela
pero peatón
puede decidir cuándo
parar las venas de la ciudad
al pulsar el botón del semáforo.
El peatón pulsa
y para la ciudad
para cruzar.
O eso cree.
Porque en Nueva York,
entre torres de Babel,
entre trajes poderosos
que bajan de caras limusinas,
entre piscinas de dinero,
los botones de los semáforos
son botones placebo
y el semáforo
sólo se pone en rojo
cuando lo decide
un caro ordenador.
El peatón pulsa
y cree que cambia las cosas
pero en realidad
todo sigue igual.
Pozuelo I
Del mismo modo que las mariposas no crecen
clavadas en un corcho,
del mismo modo que la fiera juega
con sus zarpas,
del mismo modo que un minotauro
educado en un laberinto será irremediablemente
un asesino,
en Pozuelo
el racismo
el egoismo
el dinero
el odio
y la hipocresía
han convertido a los niños en guerrilla
Ahora en Pozuelo escudriñan la cara
de sus hijos
y no reconocen al niño
sino la escarcha que han aprendido.
Pozuelo II
El policía peón con sueños
de alfil
observa.
Observa a una panda de borrachos,
los vándalos en carcajada
terrorista de cotidiano
hordas de hunos, tartesos
y tarquellos
y sonríe.
Él se siente 300.
Él es Leónidas
y endurece el estómago
para replicar esos abdominales.
La pastilla le da valor
y enceguecido,
embravecido,
enardecido,
enfurecido,
de puro odio
dispara la primera bola.
Ahora en Pozuelo
los pijos no tienen escapatoria
pero sí su merecido.

El amor puede ser placebo, too?
Comment by Vale — 11 September, 2009 @ 10:16 pm
Vale: El amor puede ser lo que tú quieras.
Comment by Danilac — 13 September, 2009 @ 6:33 pm