19 de Agosto; Pocos poetas van al Bukowski en agosto
Un encuentro inesperado
Oh, ¡Dios mio!
Ahí está.
Ahí viene.
La sangre, catarata en mis venas
ruge con el eco del pasado,
Cacarea el último momento,
la última conversación.
Aquel reproche
que se clava en aire
justo después de pronunciarlo
forma un muro
que atenaza durante tanto tiempo.
Incluso hoy
me impide pronunciar una palabra siquiera.
Ahí está.
Ahí viene.
¿Qué digo?
¿Y qué digo ahora?
¿Me ha visto?
Quiero huir.
Quiero gritar.
Quiero tener razón.
Como la oportunidad
se va.
No me ha visto.
Oh, Dios mio,
oh, Dios.
CALOR
La
noche
se
alarga
el
calor
insospechado,
constante,
engulle mi cama mi cuarto mi casa mi universo
poco a poco
Todo se detiene
a las 2 de la mañana
su
dan
do
len
ta
men
te.
La nuca empapada cree que corre algo de aire
pero no.
Los minutos se estiran.
Han pasado
tan sólo cinco minutos.
Qué eternidad
Cambio de postura
La almohada
la sábana
el aire
respitar
existir
Todo abrasa.
Cambio de postura.
Cambio de postura.
Me levanto y
bebo agua tan fría que me duelen los dientes
y me empapo
en sudor.
Me quito la camiseta.
Cambio de postura
Me quito el calzón.
Cada vez que me quedo en pelotas en la cama
termino masturbándome.
¿Me hago una paja?
¿Con este calor?
Podría darme otra ducha,
llevo tres hoy.
Han pasado
tan sólo cinco minutos.
Todo se detiene
a las 2 de la mañana
su
dan
do
len
ta
men
te.
